ENTREVISTA: Desarrollo y Cadenas Productivas – Una Entrevista con Gustavo Escobar

Por Carlo Brescia

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Artículo publicado en
ESPIRITU EMPRENDEDOR
Edición Diciembre 2007
Huaraz, Perú
Año 2 Nro 2

CARLO BRESCIA (CB): Gustavo, cuéntanos un poco de tus estudios y experiencia profesional dentro y fuera del Callejón de Huaylas.

GUSTAVO ESCOBAR (GE): Mis estudios superiores los hice en la facultad de Zootecnia en la Universidad Nacional Agraria La Molina, en donde además curse estudios complementarios de Extensión Rural y también estudie Agronomía en la Universidad Nacional del Altiplano de Puno. Mi experiencia profesional la he desarrollado en diversos lugares del Perú, sobre todo en la sierra. Empecé trabajando en Ancash (de donde soy) en un programa de reintroducción de camélidos americanos. Luego estuve en las provincias altas del Cusco (Acomayo y Paruro) como técnico del convenio entre CORDE CUSCO- UNICEF, luego nuevamente en Huaraz en el mismo programa antes mencionado. En 1990 en Cajamarca en la SAIS JOSE CARLOS MARIATEGUI, luego en 1991 en el proyecto Sihuas (Ancash) de CIDIAG, de 1993 a 1996 en Puno, en el proyecto ALPACAS(convenio INIA-COTESU), la Prelatura de Juli y el Programa regional de Riego y Drenaje (PRORRIDRE). En el 2000 regresé a Huaraz y trabajé en SENASA y posteriormente en la oficina regional de CARE PERU de Ancash, primero como consultor y luego como especialista en Ingresos Económicos (2001-2004). De allí a la fecha me he desempeñado como consultor de diversas instituciones en los temas de planificación estratégica, presupuestos participativos, planificación participativa de proyectos productivos, capacitación y asistencia técnica a pequeños y medianos productores.

CB: ¿Somos un país pobre? ¿Por qué?

GE: Creo que NO somos un país pobre, el país es inmensamente rico pues contamos con ingentes recursos de diversa índole. Creo que la pobreza del Perú es estructural y tiene que ver con la incapacidad histórica de sus clases dirigentes para construir un proyecto político coherente, sostenible e inclusivo que genere bienestar para la mayoría del pueblo peruano.

CB: ¿Qué es el capital humano para ti? ¿Cómo lo ves en el Callejón de Huaylas? ¿Cómo ves la cultura de la gente en el Callejón de Huaylas? ¿A qué eventos en la historia se le puede atribuir esto?

GE: Fue un término acuñado por los economistas, sobre todo para referirse a los procesos de crecimiento. Se propone que hay un hipotético factor de producción dependiente no sólo de la cantidad, sino también de la calidad del grado de formación y productividad de las personas involucradas en un proceso productivo. Se usa también para designar al conjunto de recursos humanos de una unidad económica y se hace referencia al incremento de la destreza, experiencia o formación de las personas de la misma. El término fue esbozado a mediados del siglo pasado a partir del estudio sociológico realizado por T. Schultz y G. Becker, quienes propusieron que gran parte del crecimiento económico de las sociedades occidentales podía explicarse si se introducía la variable llamada capital humano, correlacionada con el nivel de formación especializada que tenían los agentes económicos o individuos de una sociedad basados y orientados en torno a las innovaciones tecnológicas.

Si observamos el Callejón de Huaylas veremos que existe un capital humano valioso e importante en los diversos estamentos de la sociedad, en los ámbitos rural y urbano y en el sentido más amplio de la palabra, pero debemos considerar que las habilidades y destrezas de los individuos se forjan en base a sus aptitudes innatas y su relación con el medio ecológico y las variables económico políticas y socio culturales. En lo político ha habido grandes desatinos que se traducen en la existencia de un estado que no permite el logro de la satisfacción de las necesidades básicas de un sector importante de la población, por consiguiente se limita el desarrollo humano. Si evaluamos las destrezas y habilidades de los individuos de cualquier comunidad campesina de nuestro entorno, veremos que la subsistencia es posible en medio de la adversidad, pero la fractura para el bienestar de dichas sociedades se da relación a sus posibilidades de acceso a la participación, la integración y la satisfacción de sus necesidades vitales. Esto tiene que ver con los modelos de desarrollo bajo los cuales se conduce el país; podría decirse que los individuos de las sociedades rurales de nuestro entorno tienen muchas aptitudes para la vida productiva y la supervivencia pero no acceden a los beneficios del crecimiento económico por lo tanto viven en la marginación y eso fractura al país y lo hace socio políticamente inestable.

La cultura esta más bien referida al conjunto de formas de vida y expresiones que una sociedad determinada desarrolla para la supervivencia en un espacio. Incluye las formas de organización, costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas del comportamiento social y sistemas de creencias. La cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo, lo puede hacer racional, crítico y éticamente comprometido; y permitirle discernir y tomar decisiones para su realización.

Desde ese punto de vista, en el Callejón existe una cultura regional y también culturas locales; basadas en nuestra herencia histórica pero también están enriquecida o erosionada por los diferentes eventos socio políticos y naturales acaecidos. Dichos eventos se han dado a nivel nacional pero también regional y tienen que ver por ejemplo con los procesos políticos conducidos desde el poder central a través de los sucesivos gobiernos, algunos hechos históricos como el levantamiento de Atusparia y eventos naturales como la gran catástrofe de 1970. Es evidente que el poblador de la sierra ancashina es laborioso por naturaleza, apegado a sus tradiciones, dependiendo de la zona y del grado de involucramiento a los modelos de desarrollo nacionales que haya tenido; es organizado y unido cuando se trata de defender derechos. Hablando de los sectores rurales; no son iguales los campesinos de la zonas altas del Callejón de Huaylas, que los que están en las partes bajas de la cuenca del Santa o que los que están en las zonas ganaderas de Bolognesi y Ocros. Cada uno de ellos ha desarrollado sus estrategias de vida en su espacio geográfico pero también esto ha tenido que ver con su mayor o menor acceso al mercado y por ende a los modelos de desarrollo aludidos. Los de las zonas altas mantienen por lo general una economía de subsistencia, basada en la actividad agrícola de autoconsumo y pequeños excedentes que les generan ingresos limitados además de los pecuarios que son la reserva de capital básico y ocasionalmente pequeño comercio; los de las zonas bajas y los ganaderos del sur, producen más para el mercado y obtienen ingresos que les permiten acceder a algunos productos de la canasta familiar básica. Esto determina en muchos casos la mayor o menor integración a la “modernidad”, de algún modo mayores posibilidades de mejora de ingresos pero también un costo socio cultural que expresa en la pérdida de la lengua materna y la crisis de la organización comunal.

El levantamiento de Atusparia en 1885, puso en evidencia el ostensible carácter excluyente de la sociedad de ese entonces, hoy a mas de 100 años de ese hecho histórico, seguimos sin resolver ese problema del todo, todavía no se logra abrazar a las ciudades con los campos en términos del tránsito por el camino de un desarrollo concertado e inclusivo. Es notorio aún el reparo, cuando no el desprecio de los sectores urbanos por los hermanos del campo, aún cuando en cada feria semanal se dan transacciones que a los primeros les permiten satisfacer parte de sus necesidades básicas; pero todavía se les excluye de las decisiones políticas pero a la vez se teme que la herencia de Atusparia vuelva a emerger por el cansancio de los sectores marginados.

El terremoto del 31 de Mayo de 1970, generó también algunos efectos en la cultura regional. A causa del desastre, hubo en nuestras tierras una cruzada de solidaridad con los damnificados que con el tiempo se transformó en asistencialismo, causando una profunda erosión en la laboriosidad ancashina, situación esta que se ha ido posicionando en un importante sector de la población rural también a causa de las algunas diferentes intervenciones institucionales que han echado mano a esta lacra para cumplir con sus metas y objetivos.

CB: ¿Qué es el asistencialismo? ¿Y el paternalismo? ¿Cuál es la relación de ambos dentro de un contexto de políticas e intervenciones de desarrollo?

GE: Considero ‘Asistencialismo’ a todas aquellas políticas cuyo único fin es el de satisfacer una demanda inmediata sin la retribución del esfuerzo o la generación de una cultura de trabajo que asigne un valor intrínseco a lo asignado. Por lo general se hace a través de organismos gubernamentales o privados para proveer servicios básicos o en algunos casos para implementar proyectos. En términos de desarrollo es poco conveniente, pues es un simple paliativo que, en la mayoría de los casos, no lleva a la solución de los problemas sociales de los individuos o grupos más necesitados de la sociedad. Sería el contrario del adagio atribuido a Gandhi: “No regales un pez, enséñale a pescar”.

El ‘Paternalismo’ en un sentido amplio, es un sistema de relaciones sociales y laborales, sostenido por un conjunto de valores, doctrinas, políticas y normas fundadas en una valoración positiva del patriarcado. Es una modalidad del ‘Autoritarismo’, en la que una persona ejerce el poder sobre otra combinando decisiones arbitrarias e inapelables, con elementos sentimentales y concesiones.

En el contexto de políticas e intervenciones de desarrollo, ambos conceptos y prácticas se conjugan y entremezclan según el enfoque de la institución o instituciones que intervengan. En algunos casos (algunas ONGs p.e.), el asistencialismo se da de manera tácita a partir de la implementación de proyectos de desarrollo que son concebidos desde la visión académica y sin participación del mal llamado “grupo objetivo” (vocablo que de por si tiene una connotación excluyente), en la práctica hay sectores campesinos que han aprendido a ser clientelistas y negocian con la institución que menos esfuerzo pide y quizás hasta obsequie, siendo así el resultado que el campesino acepta porque no le supone riesgo pero el proyecto dura mientras está la institución pero no llega a ser sostenible, aun cuando la ONG haya cumplido sus objetivos e informe al cooperante del éxito del proyecto. Un ejemplo emblemático de asistencialismo con paternalismo fueron las políticas de estado en el gobierno de Fujimori. El estado repartía a diestra y siniestra, servicios, donaciones, etc. Por su parte el dictador capturaba a los medios de comunicación y despotricaba contra los poderes del estado y la clase política, sabedor de que el pueblo los sentía (y los siente aun) como ineficientes, en el fondo era la misma maquinaria mafiosa la que se servía de esos poderes para beneficio personal, el típico “pan y circo” del que hablaban los romanos. Hoy por hoy, el gobierno de García cada vez se parece mas al fujimorato, dos botones de muestra: la pretendida distribución del dinero del canon directamente a las familias de las zonas de influencia minera y las constantes llamadas de atención públicas a ministros, congresistas y la clase política en general (el “síndrome del perro del hortelano” dixit).

CB: ¿Crees que tenemos profesionales en el sector público que puedan enfrentar los problemas que traen la pobreza en el Callejón de Huaylas? ¿Qué se necesita?

GE: Creo que hay material humano interesante en la región en general, pero buena parte de el ha sido formado bajo esquemas académicos convencionales y obsoletos. No es una novedad la crisis de la universidad peruana y menos aún que muchos de las currículas universitarias han sido copiadas de modelos ajenos a nuestras realidades. A eso debemos agregar los limitados niveles de la enseñanza escolarizada que no promueve la formación en base a la apreciación crítica de la realidad y las limitaciones de los contenidos educativos. Se puede enfrentar la pobreza en nuestra región pero para ello se necesita promover la concepción de un proyecto político que incluya una reingeniería del conocimiento en sus diferencias instancias.

CB: Algo de historia, ¿Cómo fue esto del Boom de las flores en los 80s? ¿Qué paso? ¿Qué efectos ha tenido?

GE: Este boom se dio en un contexto en el cual por un lado había demanda de empleo en el área rural y por otro no había normativas para las empresas que condicionen los efectos los procesos relacionados al medio ambiente y la seguridad laboral. Asimismo al estar aún vigente la ley de reforma agraria y existir por ello límites a la propiedad de la tierra (250 has. en la sierra) los empresarios se valían de testaferros para ampliar el área de siembra de dichos cultivos. El crecimiento de los cultivos de flores, produjo 4 efectos notorios:

  1. El efecto en la salud de los trabajadores de las plantaciones como consecuencia de la casi inexistencia de normas de seguridad ocupacional.
  2. La contaminación en los ecosistemas agrícolas de la zona por abuso del uso de agroquímicos, algunos de ellos ya prohibidos en nuestro medio. Ello generó también contaminación en los campos agrícolas y de pastoreo aledaños a las plantaciones.
  3. La escasez de mano de obra para los pequeños productores y el consiguiente incremento del mercado de tierras debido a la poca opción para competir con las plantaciones de flores. Esto en muchos casos originó el asalariamiento de un sector del campesinado.
  4. El incremento de las áreas del cultivo de flores reemplazó paulatinamente a los cultivos de pan llevar, lo que ocasionó el encarecimiento de los algunos productos de primera necesidad como las hortalizas.
  5. Paralelamente a lo señalado la violencia política creo un ambiente desfavorable para la inversión lo que finalmente ocasionó el retiro de muchas de las empresas de floricultura que dejaron tras de si la estela de perjuicios ya señalados.

Es posible que los ecosistemas se hayan recuperado pero eso llevará buen tiempo y mientras las normas para la protección ambiental y la seguridad ocupacional sean tímidas los efectos podrían volver a ser los mismos.

CB: ¿El cultivo de las alcachofas en el Callejón de Huaylas en años recientes solucionan los problemas de la pobreza?

GE: Creo que con los cultivos de alcachofa se está dando un proceso similar al que se dio con las flores en los 80s. Es el caso de un monocultivo para promocionado para la agro exportación por la demanda de algunas empresas agro exportadoras pero se condiciona el acceso al mercado bajo un mínimo de 0,5 has. y condiciones de accesibilidad. La tendencia es hacia el crecimiento pero no se considera los efectos posibles que serian:

  • La reconcentración de la propiedad en pequeños grupos de poder en desmedro de los pequeños productores, con los cuales ya se ensayo esta opción sin éxito.
  • El consiguiente asalariamiento de los campesinos de la zona
  • La promoción del monocultivo que por lo general trae consecuencias en la estabilidad de los ecosistemas agrícolas.En este sentido pongo en duda esta propuesta como solución a los problemas de la pobreza. Creo que se debería apostar por cultivos agro ecológicos de mayor posibilidad de alcance para el pequeño productor y con un mercado promisorio.

CB: ¿Qué opinas sobre las personas e instituciones que afirman que la minería, el TLC o programas como Sierra Exportadora reducirán la pobreza?

GE: Considero que estas apreciaciones vienen de personas cuya extracción social y/o formación ha sido totalmente ajena a un análisis de las estructuras de nuestra sociedad y sus realidades profundas. Se trata mas bien de abrir el debate y el acogimiento de propuestas para el desarrollo según la identificación de la aptitud de cada espacio geográfico y de las capacidades de los ciudadanos.

En lo primero convengamos en que no es la minería la única riqueza del país y que ésta se puede desarrollar siempre que su presencia no signifique sacrificar otros recursos y sobre todo atropellar derechos en función del beneficio de intereses de pequeños grupos. Que duda cabe de que las grandes empresas mineras están generando ingentes recursos económicos para nuestra región, pero por un lado los efectos ambientales aun cuando sean compensados o paliados con tecnología moderna, existen; y por otro lado el costo social es alto y las poblaciones afectadas difícilmente se sienten compensadas pues en la mayoría de casos las negociaciones les han sido desfavorables y es más el beneficio real de este BOOM no los alcanza ostensiblemente, lo que refuerza el tema de la exclusión. Sobre el TLC, puedo decir que en términos concretos que tendrá 4 efectos en el sector agrícola:

  • Un fuerte impacto en la pequeña agricultura sobre todo en la tradicional que es la que permite la subsistencia de muchos compatriotas. Es evidente que el tiempo y los recursos que se establecen para las compensaciones para los productos y sectores sensibles son nada frente a los 90 mil millones de dólares de subsidios de la agricultura norteamericana.
  • La situación anterior, si no se toman medidas, originará la reconcentración de la propiedad agrícola en pocas manos y el asalariamiento de muchos campesinos que ante la imposibilidad de ser competitivos se verán obligados a enajenar sus propiedades, lo que ahondará aun mas las brechas sociales en nuestro país.
  • La concentración de la propiedad y la promoción del monocultivo generará una mayor dependencia de insumos externos, lo que de no tomarse medidas preventivas tendrá efectos sobre los ecosistemas agrícolas.
  • El tema de la biodiversidad, una de las riquezas más valiosas de nuestro país, podría quedar desprotegido e incrementarse la fuga de recursos genéticos.

Una última encuesta sobre competitividad del WORLD ECONOMIC FORUM, arroja que nuestro país esta en el puesto 15 en cuanto a protección al inversionista y en el 131 (último) en educación primaria. Esto refleja claramente por donde transita hoy la política del estado, aún excluyente y deslegitimado ante un gran sector de peruanos.